12 August, 2009

«Anyone who slaps a ‘this page is best viewed with Browser X’ label on a Web page appears to be yearning for the bad old days, before the Web, when you had very little chance of reading a document written on another computer, another word processor, or another network.»

— Tim Berners Lee

4 March, 2009

Había toda una cadena de secciones separadas que se ocupaban de la literatura, la música y el teatro y, en general, de todos los entretenimientos para los proletarios. Allí se producían periódicos que no contenían más que informaciones deportivas, sucesos y astrología, noveluchas sensacionalistas, películas que rezumaban sexo y canciones sentimentales compuestas por medios exclusivamente mecánicos en una especie de calidoscopio llamado versificador.

— George Orwel, 1984

24 February, 2009

El hipo del Leviatán

Destrucción del Leviatán, de Gustav Dorée

Hoy se cayó Gmail en todo el mundo, o en casi todo el mundo.

Dos cosas me quedaron dando vueltas en la cabeza sobre el asunto:

I. Alien Nación

Siempre que pasa algo inusual con Google, la Internet toda habla de eso. Es el medio autorreferente por excelencia. Internet habla de sí misma, se inventa a sí misma. Internet aliena. Y todo esto gracias a nosotros, los alienados y monotemáticos internautas.

Internet es la res publica en la república de Internet, y de otros temas se dice poco o nada; lo de afuera no le importa a Internet. Las noticias de internet se filtran al mundo analógico y se replican en todos los noticieros y programas de variedades, pero pocas veces se da la inversa.

Internet ha ocupado el lugar de la televisión como emisor de verdad.

II. Sci-fi

Segundo, el día que pase algo inusual, pero verdaderamente grave con Google (y quizás esto caiga en terreno de la ciencia ficción alarmista, quizás sea tan probable como recibir el impacto de un meteorito que provenga de Krypton) las papeleras van a hacer un dineral. No por lo que habrá que imprimir o escribir a mano, sino por la cantidad de culos que van a tener que limpiarse durante y una vez ocurrida la hecatombe.

No depender del Leviatán y a la vez pertenecer al Leviatán es una paradoja irresoluble.

Conclusión

Las nubes también suelen traer tormenta.