Lo jugábamos en blanco y negro por esa incompatibilidad babélica de la normas de televisión analógica. Era el futuro iluminándonos con rayos catódicos desde un televisor de 20” marca Telefunken.
Lo jugábamos en blanco y negro por esa incompatibilidad babélica de la normas de televisión analógica. Era el futuro iluminándonos con rayos catódicos desde un televisor de 20” marca Telefunken.