A veces el rock suele ser tan fachista como algunas de sus libertinas causas.
Aunque pensándolo, el rock no lo es, lo son los periodísticamente metaforizados “inadaptados de siempre”.
Muchas veces, el estúpido intento de extraintelectualizar el rock impide el disfrutar de piezas artísticas, tan libremente como fueron muchas veces concebidas. Es que lo que no fue concebido con semejante grandeza cae por su propio peso, es el caso de las músicas hechas desde el culo, y no del corazón. Tarde o tremprano caen por el propio peso, el peso de los culos caídos.
Hay corrientes del rock en que sus fundamentalistas feligreses separan mandamientos periodísticos y marketineros con mandamientos del corazón. Es la religión de la estética: señalan al uniforme desde la sastrería. La libertad artística es la que nos aleja de la culpa artística, y la del decir “oh que bien, oh que mal”.
— Pepo Romano en Facebook.