Patria

Se viene un mundial de fútbol y Argentina se acerca al bicentenario de su independencia. Dos eventos intrascendentes1, arbitrarios2, pero movilizadores, y me ponen a pensar en el cargado y a la vez vacío concepto de patria y en ese sentimiento que me es completamente ajeno, el patriotismo.

Trataría de explicarlo, pero alguien ya lo hizo por mí. Y fue Jorge Luis Borges:

Juan López y John Ward

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.


1 Mirar a veintidós personas moviéndose alrededor de una esfera llena de aire puede ser divertido o emocionante, pero nunca trascendente.

2 Me refiero al hecho de que una fecha se considere especial porque el tiempo transcurrido sea una cifra que termina con dos ceros.

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  1. aleprieto posted this